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Curioso y sorprendente, origen de la filosofía

Luego de aclarar el inicio de la filosofía,  diferenciandola del mito, toca ahora diferenciarla de otras ramas del saber humano, que son la ciencia y la religión. Para comenzar este asunto os voy a abandonar un producto del biologo británico Richard Dawkins.  Es una carta a su hija, donde le trata de aclarar que no hay que creerse cualquier cosa que te digan. Vuestra tarea será: a/ Leerlo con muuuuuuuuucha atención. b/ Hacer un chico resumen (de diez lineas) c/ Comentarlo. ( En otras quince lineas, por lo menos.) Vuestro comentario tiene que abandonar claras, AL MENOS,  las próximos cuestiones; ¿Cual es el asunto del que Hablad el autor? ¿Es un asunto importante? ¿Por qué? ¿Cuales son los yerros que denuncia? ¿Cuales son los argumentos que ofrece? ¿Son correctos? ¿Que se podría responder a sus argumentos? BUENAS Y MALAS RAZONES PARA CREER Richard Dawkins Querida Juliet:  Ahora que habéis cumplido diez años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te habéis preguntado cómo conocemos las cosas que conocemos? ¿Cómo conocemos, por ejemplo, que las estrellas, que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en verdad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo conocemos que la Tierra es una bola más pequeña, que voltea alrededor de una de esas estrellas, el Sol? La respuesta a esta pregunta es ?por la evidencia?. A veces, ?evidencia? implica literalmente ver (u oír, palpar, oler) que es una cosa cierta. Los aautas se han alejado de la Tierra lo suficiente para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, vuestros ojos requieren ayuda. El ?lucero del alba? parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una preciosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama observación. Muchas veces la evidencia no es sólo pura observación, pero siempre se cimienta en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que felicidad persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero puede ayudar a demostrarlo si tienen lugar otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta de que todas encajan en su espacio y cobran sentido si imaginamos que fuese Fulano el que cometió el asesinato. Los científicos ?especialistas en encontrar lo que es cierto en el mundo y el Universo- laboran muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto aafuera ciertamente así, deberíamos contemplar tal y cual cosa. A esto se le llama predicción. Por ejemplo, si el mundo aafuera ciertamente redondo, podríamos predecir que un pasajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al punto del que partió. Cuando el galeno dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le ofrece una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: ?Si de realidad tiene el sarampión, debería ver...? Y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes cálido la frente?) y con los oídos (¿te agrada el torso como agrada cuando se tiene sarampión?). Sólo entonces se determina a declarar ?Diagnostico que la niña tiene sarampión?. A veces, los galenos requieren hacer otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para completar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos. La forma en que los científicos emplean la evidencia para aprender cosas acerca del mundo es tan ingeniosa y tan complicada que no te la puedo aclarar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer en algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer en cualquier cosa: se llaman ?tradición?, ?autoridad? y ?revelación?. Empecemos por la   Hace unos meses estuve en televisión, charlando con cincuenta niños. Estos niños habían sido educados en distintos religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs... El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por ?tradición?. Sus teorías no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las teorías de sus padres y sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como ?Los hindúes creemos tal y cual cosa?, ?Los musulmanes creemos esto y lo otro?, ?Los cristianos creemos otra cosa diferente?. Como es lógico, dado que cada uno creía cosas distintos, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al tio del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir entre ellos sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa en este momento. Lo que quiero preguntar es de dónde habían salido sus teorías. Habían salido de la costumbre. La costumbre es la transmisión de teorías de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo mientras siglos. Muchas veces las teorías tradicionales se originan casi de la nada: es probable que alguien las inventara en determinado momento, como tuvo que ocurrir con las anécdotas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido mientras unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean tan antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque otra gente ha creído lo mismo mientras siglos. Eso es la costumbre. El asunto de la costumbre es que, por muy antigua que sea una anécdota, es idéntico de alguna o de falsa que cuando se inventó la anécdota original. Si te inventas una anécdota que no es verdad, no se hará más verdadera porque se transmita mientras siglos, por muchos siglos que sean. En Inglaterra, mayor fracción de la población ha sido bautizada en la Iglesia anglicana, que no es más que una de la muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana o la metodista. Cada una cree cosas distintos. La religión judía y la musulmana son un escaso más distintos, y también tienen lugar algúnas clases distintos de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a realizar la guerra contra los que creen otra ligeramente distinta, de forma que se podría pensar que tienen muy buenas razones ?evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus distintos teorías se deben únicamente a distintos tradiciones. Vamos a hablar de una costumbre concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fuesesesese elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras costumbres cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María ni la llaman ?Reina del Cielo?, como hacen los católicos. La costumbre que afirma que el cuerpo de María fuesesesese elevado al cielo no es demasiado antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió: de hecho, a la pobre apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fuesesesese elevado a los cielos no se invento hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fuesesesese convirtiendo en una costumbre y la gente comenzó a tomárselo en serio, sólo porque se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una costumbre, más en serio se la coge la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una teoría oficial de la Iglesia católica: esto sucedió en 1950, cuando yo tenía la edad que tú tienes ahora. Pero la anécdota no es más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una forma diferente: Pero antes poseo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación. La   como razón para creer en algo, implica que hay que creer en ello porque alguien significativo te dice que lo creas. En la Iglesia católica, por ejemplo, la persona más significativo es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más significativos son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En vuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan. Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, despues tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más posible es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, determinadas cosas fueran ciertas y otras no fueran ciertas. No tiene lugar ninguna razón válida para creer todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creerte todo lo que diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de hijos. Si la gente Seguid su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el fruto sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la superpoblación. Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y poseemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 Km por segundo; sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer ?autoridad?, pero en verdad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede verificar esa evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los curas se atreven a decir que exista cierta evidencia de su anécdota acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María. La tercera mala razón para creer en cosas se llama  Todos poseemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces que no lo son. Está diáfano que dos personas diferentes pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a determinar cuál de las dos acierta? La única forma de asegurarse de que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído cierta evidencia real de que a muerto. A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, jamás podrás confiar en cosas como ?mi mujer me ama?. Pero éste es un mal argumento. Puedes descubrir abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, mientras todo el día estarás viendo y escuchando pequeños pedazos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la sensación que los curas llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas a los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más posible es que esté completamente equivocada. Existen personas con una fuerte convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en verdad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones internas tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas. Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que despues hay que colocar a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una ?corazonada? acerca de una idea que, de momento, sólo ?le parece? acertada. En sí misma, esta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar determinado tiempo a hacer un experimento tangible o buscar pruebas de una forma concreta. Los científicos emplean constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.  Te prometí que volveríamos a lo de la costumbre, para considerarlo de una forma distinta. Me gustaría intentar aclarar por qué la costumbre es implicativo para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrehabitar en el espacio donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para habitar en las llanuras de Africa. Los cangrejos de río están construidos para sobrehabitar en agua dulce, y los bogavantes para sobrehabitar en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrehabitar en un mundo lleno de ... otras personas. La mayoría de nosotros no tiene que cazar su comida, como los leones y los bogavantes: se la compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un ?mar de gente?. Lo mismo que el pez requiere branquias para sobrehabitar en el agua, la gente requiere cerebros para poder tratar con otra gente. El mar está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas complicados que hay que aprender. Como el idioma. Tú Hablads inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin Hablad alemán. Cada una de vosotras Hablad el idioma que le faculta ?nadar? en su propio ?mar de gente?. El idioma se transmite por costumbre. No tiene lugar otra forma. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o verdadera que la otra. Las dos se transmiten de forma muy simple. Para poder nadar bien en su propio ?mar de gente?, los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto implica que tienen que absorber, como si fueran papel secante, una enorme porción de información típico. (Recuerda que información típico implica, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esa información típico, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales. Es una pena, pero no se puede eludir que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información, es posible que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se cimientan en evidencias, o, por lo menos, en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o inclusive maligno, ¿cómo se puede eludir que el niño se lo crea también? ¿Y qué harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la próximo generación. Y así, en cuanto la gente a empezado a creerse una cosa ?aunque sea completamente falsa y jamás existieran razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre. ¿Podría ser esto lo que ha sucedido con las religiones?.  Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre ... ninguna de estas teorías está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, seguramente porque se les dijo que las creyesen cuando todavía eran suficientemente chiquitas como para creerse cualquier cosa. Otros millones de personas creen en cosas distintos, porque se les dijo que creyeran cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dicen cosas distintos a las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen plenamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas distintos de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cúaqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están plenamente convencidos de que ellos tienen la razón y los otros están equivocados. Creen cosas distintos por la mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrinn alemán. Cada uno de los idiomas es el idioma adecuado en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas distintos y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte. ¿Qué se puede realizar con esto? Te desea Papá. 1/ ¿Cuales son las razones buenas para creer en algo? ¿Por qué?  2/ ¿Cuales son las malas razones para creer en algo? ¿Por qué?  3/ ¿Que es el teismo? ¿Que es el ateismo? ¿Y que es el agnosticismo?  Dejar un comentario Primero Bachillerat AutorEL Sedal_MT
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