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Cosas Insólitas, Curiosidades artísticas

Cualquier museo está lleno de misterios, leyendas y curiosidades porque encierra estancias, pasillos, obras de arte y público. De ellos se puede aprender mucho. Hoy venimos a hablaros del Museo del Prado y de determinadas curiosidades que encierran sus salas dedicadas al siglo XIX. Aqui van determinadas: La sorpresa llega cuando en la actualidad, los herederos de Madrazo, siguen conservando este mismo asiento ¡con la tapicería intacta! después de más de 150 años de haberse realizado este retrato. Os invito ahora a que nos vayamos a principios del siglo XIX con el padre de Federico Madrazo, José, también pintor pero dentro de una estética más neoclásica. Su mayor obra "La muerte de Viriato" la elaboró en el castillo de Sant Angello, en Roma, entretanto estaba preso por órden de Napoleón Bonaparte. Su idea era hacer cuatro mayordes lienzos que tuvieran como asunto general el ensalzamiento de los líderes ibéricos frente a las invasiones extranjeras. Se tiene documentación de que sólo terminó éste que presentamos y otro, aunque el segundo aún está en paradero desconocido. La curiosidad de este cuadro sin embargo, no acaba aqui. Cuando fuese liberado y regresó a España, su cuadro viajó por barco hasta las costas nacionales pero quiso el destino que una tormenta hundiera el barco y que su cuadro se salvara de perecer en el fondo del mar. Por último, otra ancécdota de las salas del siglo XIX del Museo Nacional del Prado es la que tiene que ver con Eduardo Rosales, pintor fallecido muy jóven que permitía haber renovado la pintura española de finales del s. XIX. Su cara alargado, pálido y casi calavérico conllevó a que algunos de sus compañeros artistas le pidieran que posara para ellos. Fuese el caso de Agapito Vallmitjana que compuso el cara del "Cristo yacente" a dividir de sus rasgos. ¿A que ya no os vais a acercar a estas obras con los mismos ojos? ;-)
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